La Posada de los Sentidos está situada en pleno centro de Jarandilla de la Vera, en el casco antiguo, en la calle más bonita de la localidad, Machin 19. Accesible en coche, a hora y 45 minutos de Madrid, media hora de Plasencia y una hora de Salamanca.

Localidad tranquila donde los habitantes son cercanos,  gente de campo, amable y respetuosa. Un pueblo sin ruidos ni prisas, orgulloso de su cultura y de su manera de vivir. De gran belleza y armonía con impresionantes vistas a la sierra de Gredos, gargantas, piscinas naturales, ríos, manantiales que surgen de la sierra, los paseos por sus numerosas rutas para los senderistas nos ofrece la posibilidad de disfrutar de puestas de sol, noches estrelladas, paseos a caballos, paseos en bicicleta, paseos con nuestros hijos o nuestros mayores.

¿Qué Visitar?

Jarandilla de la Vera y Conjuntos Históricos.

Cada pueblo de la comarca de la Vera tiene su encanto, sus rincones, pero en todos los cascos antiguos podrás admirar buenos ejemplos de arquitectura tradicional, a base de piedra, adobe y madera. SI Jarandilla es conocido por el castillo-palacio de los Condes de Oropesa, donde el rey Carlos I residió antes de que fuera construida su residencia en el monasterio de Yuste, otros cinco pueblos de la comarca son conjunto histórico: Villanueva de la Vera, Pasarón de la Vera, Garganta la Olla, Valverde de la Vera y Cuacos de Yuste.

Gargantas Naturales.

Casi medio centenar de gargantas y charcos de aguas cristalinas, fruto del deshielo de las cumbres de la sierra de Tormantos, la continuación de Gredos, permiten disfrutar del baño cuando llega el buen tiempo en un entorno de naturaleza espectacular. Entre las imprescindibles, la Garganta Jaranda, en Jarandilla de la Vera; El Trabuquete, en Guijo de Santa Bárbara; el Charco de Cuartos, en Losar de la Vera; la garganta de Valfrío, en Cuacos de Yuste; y el lago de Jaraíz de la Vera, el charco natural más grande de la zona. En todos estos espacios puedes pasar un día perfecto a remojo.

 

Piscina natural

Baños en las gargantas, piscinas naturales

Que bonitos son los amores de verano, ¿verdad?

Cuacos de Yuste (a 9 Km).

Más allá de su monumental monasterio-palacio, Cuacos es un bonito pueblo que merece ser descubierto. Está declarado conjunto histórico por su arquitectura verata, con casa de adobe y entramado de madera, otras solariegas, numerosas fuentes y una curiosa plaza mayor porticada. No te pierdas en él la Casa de Juan de Austria, el lugar donde vivió el hijo natural del emperador Carlos V, conocido popularmente como Jeromín, y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Monasterio de Yuste (a 11 Km).

Entre arboledas y arroyos y a 2 kilómetros de Cuacos de Yuste descubrirás el lugar en el que el emperador Carlos V quiso pasar sus últimos días de vida, cansado de múltiples batallas y después de haber abdicado en su hijo Felipe II. Hoy su cuerpo ya no descansa en este monasterio en el que hoy residen monjes paulinos, pero puedes visitar su iglesia, sus claustros y el palacio construido junto al cenobio por el monarca, cuyo recuerdo permanece para siempre en él.

La Ruta de Carlos V.

Desde el castillo de Oropesa de Jarandilla de la Vera, parte un antiguo camino que lleva hasta Cuacos de Yuste pasando por Aldeanueva de la Vera. Son 10 kilómetros (solo ida) siguiendo los pasos de Carlos V, a lo largo de los cuales observarás los cultivos tradicionales de la comarca: olivos, tabaco y el famoso pimentón de la Vera. Este es el último tramo del largo camino que desde Laredo a Cuacos (450 kilómetros) recorrió el monarca en su último viaje por España.

Sierra de Gredos (a 40 km).

En Candeleda, su casco antiguo de estrechas calles y casas entramadas, sus piscinas naturales y el santuario de Chilla; en Arenas de San Pedro, el castillo de la Triste Condesa, el santuario de San Pedro de Alcántara y las Cuevas del Águila; en Poyales del Hoyo, el Aula Museo de las Abejas del Valle; también el Barranco de las Cinco Villas y luego un montón de rutas de naturaleza… La Sierra de Gredos te dará para una o varias escapadas desde Jarandilla.

Plasencia (a 50 km).

La capital del norte de Extremadura es una ciudad monumental y tiene como centro su plaza Mayor, llena de terrazas cuando hace buen tiempo y en la que se levanta el edificio gótico del Palacio Municipal. Fíjate en su torre y verás al Abuelo Mayorga, uno de los símbolos de la ciudad. Desde la plaza irás descubriendo sus dos catedrales, parte de las murallas que la rodeaban, puertas como la de la Berrozana o la del Sol, el palacio de los Monroy y el de los Marqueses de Mirabel, el convento de las Claras, el de San Vicente Ferrer, hoy Parador de Turismo, el acueducto…  Para una jornada muy entretenida.

Monfragüe (a 90 km).

La visita a este espacio protegido partido en dos por el Tajo y su afluente el Tiétar debe comenzar en Villareal de San Carlos, donde se encuentra el centro de visitantes del parque nacional, que es también Reserva de la Biosfera y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Buitres negros, águilas imperiales y cigüeñas negras son algunas de las colonias que habitan en sus zonas de bosque y matorral mediterráneo, en sus roquedos y cantiles, lo que le ha convertido en uno de los santuarios europeos del birdwatching. Las dos visitas imprescindibles son los miradores del castillo-fortaleza y el Salto del Gitano. La Posada de los Sentidos es miembro del club Birding in Extremadura, que impulsa el turismo ornitológico en la región.

Trujillo (a 100 km).

Otra localidad llena de atractivos monumentales para descubrir. El paseo tienes que iniciarlo en la plaza Mayor, una de las más bonitas de España, rodeada de palacios y presidida por la escultura ecuestre de Francisco Pizarro, el más famoso de los conquistadores de la villa, que descubrió el Perú. Otro de sus símbolos es el castillo árabe que domina desde lo alto la llanura extremeña y acoge la venerada imagen de la patrona. Y entre la plaza y la fortaleza, callejas estrechas y empinadas donde se alzan más palacios, iglesias y museos, como la casa del hijo más ilustre de la localidad.

Cáceres (a 148 km).

El Arco de la Estrella da acceso a la ciudad vieja de Cáceres, un reducto medieval llena de calles, recodos y plazas cargadas de historia –Santa María, San Jorge, las Veletas, San Mateo…–, todas ellas decoradas con iglesias, palacios y casas solariegas que forman un armónico y excelentemente conservado conjunto arquitectónico. El Museo de Cáceres, la concatedral de Santa María, los dulces de sus conventos y la nueva cocina de vanguardia también tienen cabida en esta ciudad tan antigua y tan moderna Patrimonio de la Humanidad.

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